Historia monetaria · FMI · 1969-hoy

El DEG: la canasta
que construyó el FMI.

El Bancor de Keynes perdió en 1944. Veinticinco años después, el mundo construyó una versión reducida de esa misma idea: el Derecho Especial de Giro. Este es el repaso académico, con fuentes verificables, de su origen, su composición, y por qué la literatura sigue volviendo a él cada vez que el sistema monetario entra en crisis.

1969
creación del DEG por el FMI
5
monedas en la canasta actual
5 años
ciclo de revisión de la canasta
I — De Bancor al DEG

Una idea derrotada, y luego reconstruida a menor escala

En 1944, la propuesta de John Maynard Keynes de una unidad de cuenta supranacional —el bancor— fue descartada en Bretton Woods en favor del sistema centrado en el dólar impulsado por Harry Dexter White. Ese episodio, ya documentado en el artículo anterior de esta serie, dejó al sistema monetario internacional con el problema estructural que hoy se conoce como el Dilema de Triffin: una moneda nacional sirviendo simultáneamente como reserva del mundo entero, sujeta a los intereses de política interna de un solo país.

Veinticinco años después, ese mismo problema —ya visible en la tensión sobre la capacidad de Estados Unidos de sostener la convertibilidad del dólar a oro— llevó al FMI a crear un instrumento nuevo. No era el bancor de Keynes ni pretendía serlo: era un activo de reserva complementario, de alcance mucho más acotado, pero construido sobre el mismo principio de fondo: que ninguna moneda nacional debería cargar sola con el peso de ser la referencia de todas las demás.

II — El origen legal (1969)

El Derecho Especial de Giro como mandato del FMI

El FMI creó el Derecho Especial de Giro (DEG, o SDR por sus siglas en inglés) en 1969 como activo de reserva internacional suplementario, en un momento en que las monedas todavía estaban atadas al oro y el dólar estadounidense era el principal activo de reserva internacional.[1] En su diseño original, el FMI definió el DEG como equivalente a una cantidad fraccionaria de oro, calibrada para igualar el valor de un dólar estadounidense de la época — es decir, nació todavía anclado al patrón dólar-oro que colapsaría apenas cuatro años después.[1]

El mandato detrás de su creación no fue meramente técnico. La Segunda Enmienda a los Artículos de Acuerdo del FMI, adoptada en 1978 tras el colapso del sistema de Bretton Woods, estableció como objetivo explícito del Fondo convertir al Derecho Especial de Giro en el activo de reserva principal del sistema monetario internacional — un lenguaje que revela la ambición original detrás del instrumento: no se concibió como una curiosidad contable, sino como el sucesor deseado del dólar en el centro del sistema.

III — La redefinición en canasta (1973)

Cuando el ancla de oro desapareció, la canasta ocupó su lugar

El diseño original del DEG no sobrevivió al colapso del sistema que lo vio nacer. Cuando el régimen de tipos de cambio fijos terminó en 1973 —con el fin de la convertibilidad del dólar a oro—, el FMI redefinió el DEG como equivalente al valor de una canasta de monedas mundiales, en vez de una cantidad fija de oro.[1] Este es el momento preciso en que el DEG se convierte en lo que hoy entendemos por él: no una moneda respaldada en un metal, sino una unidad de cuenta cuyo valor se deriva de un conjunto ponderado de monedas nacionales.

IV — La canasta hoy

Composición actual y reglas de admisión

La canasta del DEG se revisa cada cinco años, en un proceso llamado la revisión quinquenal de valoración. La última revisión, concluida el 11 de mayo de 2022, mantuvo la composición de monedas existente y actualizó únicamente sus ponderaciones, vigentes desde el 1 de agosto de 2022 hasta el 31 de julio de 2027, cuando corresponde la próxima revisión.[2][3]

Moneda Ponderación (2022-2027)
Dólar estadounidense (USD)
43.38%
Euro (EUR)
29.31%
Renminbi chino (RMB/CNY)
12.28%
Yen japonés (JPY)
7.59%
Libra esterlina (GBP)
7.44%

La inclusión del renminbi es, en sí misma, un dato relevante: fue incorporado a la canasta en octubre de 2016, tras la revisión concluida en noviembre de 2015, cuando el FMI determinó que la moneda china cumplía los criterios de admisión — no sin controversia, ya que varios críticos argumentaron en su momento que el renminbi todavía no satisfacía plenamente los estándares de convertibilidad y uso efectivo como moneda de reserva exigidos.[4]

Los montos de cada moneda en la canasta permanecen fijos durante todo el período de valoración de cinco años, pero el peso efectivo de cada una fluctúa a diario según el movimiento de los tipos de cambio cruzados entre ellas — el valor del DEG en sí se determina diariamente con base en las tasas de mercado.[2]

El cálculo funciona así: cada revisión quinquenal fija una cantidad fija de cada moneda (por ejemplo, tantos dólares, tantos euros, tantos yenes), y todos los días hábiles el FMI convierte esas cantidades a dólares al tipo de cambio del día y las suma — esa suma es el valor diario del DEG. Los porcentajes de la tabla anterior reflejan el peso de cada moneda en el momento en que se fijaron las cantidades (agosto de 2022); lo que se recalcula a diario no es la ponderación oficial, sino el valor en dólares del conjunto.

En cuanto a su uso, el DEG no circula ni siquiera entre bancos centrales de forma comparable a una divisa corriente. Sus aplicaciones reales son acotadas: asignaciones del FMI a sus países miembro según su cuota, reserva complementaria dentro de las tenencias de cada banco central, préstamos puntuales entre países coordinados por el FMI a cambio de moneda de libre uso, unidad de cuenta interna del propio Fondo, y referencia en algunos tratados internacionales (como ciertos límites de responsabilidad en convenios de transporte) por no estar atado a ninguna moneda nacional. No existe un mercado abierto de DEG, y ningún banco lo usa para liquidar una transacción comercial del día a día — ese rol lo sigue cumpliendo el sistema de bancos corresponsales.

V — El precedente europeo

La Unidad de Cuenta Europea: la canasta antes de la canasta

El paper de Michael D. Bordo (Rutgers) y Harold James (Princeton), "Reserves and Baskets" (NBER Working Paper No. 17492, 2011; publicado luego en Open Economies Review, 2012), sitúa al DEG dentro de una tradición más amplia de intentos de crear unidades de cuenta en canasta para reducir la dependencia de una sola moneda dominante.[5]

El antecedente más directo es la Unidad de Cuenta Europea (European Unit of Account), introducida en 1950 como unidad de cuenta interna de la Unión Europea de Pagos, definida originalmente en 0.888671 gramos de oro —el equivalente de un dólar estadounidense de la época—.[6] Tras el colapso de Bretton Woods, esa unidad fue redefinida como una canasta de monedas europeas, y se diseñó deliberadamente para tener el mismo valor que la canasta del DEG a mediados de 1974 —ambas valían entonces exactamente US$1.20635—, aunque sus valores se separarían con el tiempo.[6] Esa unidad evolucionaría más tarde en la Unidad Monetaria Europea (ECU), y finalmente en el euro en 1999.

Bordo y James documentan que, hacia mediados de los años 80, el mercado privado de ECUs ya superaba en uso al propio DEG: los créditos bancarios denominados en ECU crecieron un 80% entre diciembre de 1983 y junio de 1984, y organismos como la Comunidad Económica Europea, el Banco Europeo de Inversiones, Euratom y la CECA emitieron bonos denominados en esa unidad.[5] Es la primera evidencia histórica de que una unidad de cuenta en canasta puede adquirir vida propia en los mercados privados, más allá de su uso oficial entre bancos centrales.

"Casi todos, incluyendo a muchos estadounidenses, coinciden en que el rol internacional del dólar es una solución terrible a los problemas monetarios del mundo. Es solo que cada alternativa es todavía peor."

Esta cita de Bordo y James resume con precisión el espíritu de toda la literatura académica sobre reservas en canasta: no es que el dólar sea la opción ideal, es que ninguna alternativa individual —otra moneda nacional, el oro, o incluso el propio DEG en su forma actual— ha logrado todavía superar los problemas prácticos de escala, liquidez, y seguridad política que sostienen la posición del dólar.[5]

VI — El argumento técnico

Por qué una canasta da estabilidad y gana eficiencia con escala

El paper del FMI de 2010, "Reserve Accumulation and International Monetary Stability", desarrolla el argumento técnico de por qué diversificar las reservas en una canasta produce un activo más estable que depender de una sola moneda: al estar denominada en varias monedas simultáneamente, una canasta diversifica el riesgo cambiario y de tasa de interés de cada componente individual, atenuando la volatilidad que afectaría a un activo de reserva de moneda única.

El documento agrega un argumento adicional, menos intuitivo pero central para entender por qué una canasta podría escalar en uso: en presencia de economías de escala, la canasta puede funcionar como un punto focal alrededor del cual gran parte de las transacciones financieras internacionales podría organizarse — es decir, mientras más participantes usan la misma canasta como referencia común, más eficiente y más líquida se vuelve esa referencia para todos, en vez de fragmentar la liquidez entre múltiples monedas de reserva compitiendo entre sí.

"...a focal point around which a majority of international financial transactions could occur."

Es la frase textual del propio documento —"un punto focal alrededor del cual la mayoría de las transacciones financieras internacionales podría ocurrir"—, y resume en pocas palabras el argumento de escala: no se trata solo de diversificar el riesgo de cada componente individual, sino de que la propia adopción masiva de una referencia común genera, por sí misma, más eficiencia para todos sus usuarios.[7]

VII — Qué NO es el DEG

La diferencia esencial con el bancor de Keynes

Precisión necesaria

El DEG no es una moneda de uso transaccional corriente: no circula entre el público, no se usa para pagar bienes o servicios directamente, y no reemplaza a ninguna moneda nacional. Es una unidad de cuenta y un activo de reserva que se asigna a los bancos centrales de los países miembros del FMI, quienes pueden intercambiarlo entre sí o usarlo como referencia de valor — un rol mucho más acotado que el que Keynes imaginó para el bancor, que aspiraba a ser el eje de un sistema de compensación activo entre naciones, con mecanismos de ajuste obligatorio para países deudores y acreedores por igual. El DEG, en cambio, no impone ningún mecanismo de ajuste simétrico similar: es, sobre todo, una referencia contable compartida, no un motor de disciplina monetaria global.

Por qué se dice que el DEG es una versión reducida del bancor

Ambos comparten la premisa de fondo: una unidad de cuenta que no pertenece a ningún país en particular, usada para relaciones entre naciones. Pero el DEG recorta al bancor en tres dimensiones concretas, y esas tres reducciones explican por qué uno llegó a implementarse y el otro no.

Alcance sobre el comercio real. El bancor, como se explicó en el artículo anterior de esta serie, estaba diseñado para absorber el flujo constante del comercio internacional: cada operación de exportación e importación entre empresas privadas de distintos países se habría reflejado, en la práctica, como un movimiento en la cuenta bancor de sus respectivos bancos centrales. El DEG nunca cumplió ese rol. No es el canal por el que se liquida el comercio internacional del día a día — es un activo de reserva que los bancos centrales mantienen y usan de forma ocasional, no un sistema circulatorio permanente.

Disciplina simétrica sobre superávits y déficits. El mecanismo más radical del bancor obligaba tanto a los países deudores como a los acreedores a corregir sus desequilibrios —un país con superávit sostenido debía remitir el excedente a la Unión, no solo acumularlo—. El DEG no tiene ningún mecanismo equivalente: un país puede acumular DEG indefinidamente sin ninguna obligación de devolverlo al sistema ni de ajustar su posición. Se perdió, en el camino de 1944 a 1969, la pieza que le daba al bancor su capacidad de disciplinar al sistema completo, no solo a los países con problemas de liquidez.

Escala y capacidad de creación. Keynes propuso una capacidad de liquidez de aproximadamente $26.000 millones para la Unión de Compensación, con la posibilidad de generar nuevas cuentas de sobregiro según las necesidades del comercio internacional. El DEG, en cambio, se crea en asignaciones puntuales que decide la Junta de Gobernadores del FMI —montos comparativamente pequeños frente al volumen del comercio y las reservas mundiales actuales—, sin la capacidad de expansión flexible y continua que Keynes había diseñado para el bancor.

En síntesis: el DEG conservó la idea de una unidad de cuenta supranacional, pero sin el mecanismo de disciplina obligatoria, sin el rol de canal permanente del comercio internacional, y sin la escala de creación flexible que hacían del bancor un sistema completo de gobernanza monetaria. Es, literalmente, el mismo concepto con el motor removido.

VIII — Después de 2008

Por qué la literatura académica sigue volviendo al DEG

1969
Creación del DEG
Activo de reserva suplementario, definido en oro.
1973
Redefinición en canasta
Tras el colapso de Bretton Woods, el DEG pasa a valorarse según una canasta de monedas.
1978
Segunda Enmienda
El FMI formaliza el objetivo de convertir al DEG en el activo de reserva principal del sistema.
2016
Entra el renminbi
Primera ampliación de la canasta más allá de dólar, euro, yen y libra.
Post-2008
Revival académico
Tras la crisis financiera global, la literatura se divide entre propuestas radicales (el DEG como moneda supranacional plena) y enfoques graduales (expandir su uso dentro del marco institucional existente).

Esta revisión periódica de la literatura no es un ejercicio puramente histórico: cada vez que el sistema centrado en el dólar entra en una fase de tensión —la crisis de 2008, las disputas comerciales entre EEUU y China, o más recientemente el debate sobre estabilidad de las stablecoins privadas— la academia vuelve a mirar al DEG como el precedente institucional más cercano de una solución ya construida, ya en funcionamiento, y con más de cinco décadas de historia operativa dentro del sistema financiero internacional.

La idea central

El DEG demuestra algo que ninguna simulación teórica podría demostrar por sí sola: la canasta de monedas como solución al problema de la moneda de reserva única no es una teoría sin implementación. Ya existe, tiene una metodología de revisión pública cada cinco años, y lleva más de cincuenta años operando dentro del sistema — aunque con un rol mucho más acotado del que Keynes imaginó para el bancor en 1944.

Lo que separó al bancor del DEG no fue la validez del concepto de canasta, sino su ambición institucional: uno buscaba disciplinar a acreedores y deudores por igual; el otro se conformó con ser una referencia contable compartida. Esa es, precisamente, la pregunta que cualquier propuesta moderna de canasta —incluidas las privadas— tiene que responder: ¿hasta dónde está dispuesta a llegar?

Notas y referencias
[1]
International Monetary Fund. "What is the SDR?" / "Special Drawing Rights (SDR) Factsheet." Describe la creación del DEG en 1969, su definición original en oro, y su redefinición en 1973 como canasta de monedas tras el fin de los tipos de cambio fijos. imf.org
[2]
International Monetary Fund. "Questions and Answers on Special Drawing Rights (SDR)." Detalla el ciclo quinquenal de revisión, la vigencia de la canasta 2022-2027, y el mecanismo de fluctuación diaria de ponderaciones. imf.org
[3]
IMF Press Release No. 22/153 (14 de mayo de 2022), "IMF Executive Board Concludes Quinquennial SDR Valuation Review and Determines New Currency Weights," y Press Release No. 22/281 (29 de julio de 2022) con los montos finales de cada moneda en la canasta. imf.org
[4]
European Parliamentary Research Service (2022). "IMF special drawing rights allocations for global economic recovery." Describe la incorporación del renminbi en octubre de 2016 y las críticas sobre su cumplimiento de los criterios de convertibilidad. europarl.europa.eu
[5]
Bordo, Michael D. y Harold James (2011). "Reserves and Baskets." NBER Working Paper No. 17492, National Bureau of Economic Research. Publicado también en Open Economies Review, 23(1), 2012, pp. 113-127. nber.org
[6]
"European Unit of Account." Describe el origen de la EUA en 1950, su definición en oro, y su convergencia de valor con la canasta del DEG en 1974 (ambas en US$1.20635). en.wikipedia.org
[7]
International Monetary Fund (2010, abril 13). "Reserve Accumulation and International Monetary Stability." Documento de políticas discutido por el Directorio Ejecutivo del FMI el 28 de mayo de 2010. Fuente de la cita textual sobre el argumento de "punto focal" derivado de economías de escala. imf.org
Este análisis es de carácter histórico y educativo, y no constituye asesoría financiera.